
a estación de otoño nos impulsa no solamente a realizar las compras de moda que vestirán nuestros mejores eventos, reuniones sociales y viajes, sino también a conocer qué
look de maquillaje es el que marca tendencia en belleza. Nuestra Editora de Belleza nos propone en esta edición un
look según nuestro color de piel, porque al igual que elegimos falda o pantalón según nos favorece o no mostrar las piernas, igualmente el maquillaje debe ser de acuerdo a la piel que tenemos cada una, porque de lo contrario corremos el riesgo de elegir tonos y productos que no realcen al máximo nuestra belleza natural.
En moda encontrarán un contenido muy completo, que les dará la pauta de qué accesorios son los imprescindibles esta temporada. Si están pensando en adquirir el accesorio que resalte su
look completo, en las páginas de
Glamour encontrarán la mejor guía, aunque es mejor advertirles que todos son tan espectaculares que difícilmente podrán decidirse por uno. Y ese es el problema de fondo de las adictas a las compras, mejor conocidas como
shopaholics. Todas tenemos una amiga que lo es, ¿verdad? En mi caso se llama Ruth. Dinero que recibe, dinero que se gasta compulsivamente en las mejores
boutiques, presumiendo, eso sí, que lo consiguió a buen precio y si no es así lo encara orgullosamente, diciendo que no es un gasto sino una inversión, lo cual está claro que en términos conceptualmente económicos es diferente, pero el efecto en la tarjeta de crédito es desafortunadamente el mismo. Debe ser el efecto de Victoria Beckham, que tiene dos cosas en su vida que desearíamos en la nuestra: su guardarropa y su esposo. Y como el segundo es imposible, optamos por querer toda prenda o accesorio que la inglesa luce en sus apariciones ante la sociedad. Y es que son pocas las personas que pueden cambiar nuestro estilo, aquí les descubrimos quiénes son. Así que chicas, agarren fuerzas, preparen la tarjeta de crédito y consigan un novio que les regale algo muy
fashion como señal y prueba de su amor, porque para las mujeres
Glamour las compras dejaron de ser una necesidad desde el momento que se convirtieron en un estilo de vida.